miércoles 19 de agosto de 2009

Robin Hood, al auxilio de los pobres



Este tío es la pera. Despues de que le pillaran en pleno ejercicio de demagogia a cargo de los presupuestos del estado, sale nuestro ínclito a decir que no, que van a revisar los criterios para la asignación de la subvención de 420 euros para parados de larga duración (El País, 19 de agosto). Claro, ha tenido que admitir la equivocación, y rectificar-de nuevo echando mano a nuestra común cartera. La alternativa, como acabo de decir, sería admitir que lo de los 42o euros tal y como se había anunciado no era más que una falacia para mantener al personal contento, demostrar lo bueno que es nuestro particular Robin Hood y lo malos que son los empresarios, la derecha, y la gente con sentido común que no se deja engatusar.

Siento repetirme, pero tengo que volver a constatar que en España el Estado le ha usurpado el papel a la Iglesia. Y no solo en los aburrídisimos sermones con los que nos inflige su simplista catecismo. Que también. Ahora es el erario público el que se dedica a repartir prebendas, sinecuras, y auxilio para los pobres.

Nadie niega que el estado de bienestar es uno de los triunfos de la democracia en Europa, y que se ha de mantener, a toda costa. Pero sobre todo se ha de mantener racionalizando los gastos y procurando que la caja común no se quede vacía. Porque entonces sí que estaremos jo***os (y jo***as). Y cuando eso pase la culpa no será de los neocón, será de los que se han dedicado al gasto de forma irresponsable para poder hacerse una foto y pasar como el defensor de los pobres.

Y digo yo: ¿no sería más DIGNO, más INTELIGENTE y más EFECTIVO, que, en lugar de estar recibiendo una LIMOSNA del estado (porque no nos engañemos, 420 euros al mes es una limosna), el gobierno abordara de una vez por todas la reforma del mercado laboral, para hacerlo más racional y efectivo, para que se creara riqueza, se reactivara la economía, lo cual a su vez aumentaría los ingresos por impuestos y aportaciones a las pensiones y a la SS (reforzando así al estado de bienestar)?

Oiga, pues no. Porque eso sería hacer alta política, y asumir medidas impopulares a corto plazo, y además no casaría con el falaz catecismo del PSOE, que demoniza a la derecha a la vez que se autoerige en defensor de los pobres y oprimidos. Ya sabemos que nuestros partidos no entienden más que de fotos, de denuncias al otro, de descalificaciones mutuas, y del irresponsable ejercicio de la demagogia para salir del paso y ganar las siguientes elecciones. Pues esto es lo que hay.

Siento repetirme de nuevo con la foto de la cabecera, pero la imagen me parece tan paradigmática de la demagógica desvergüenza de este caballero, que creo que todos deberíamos llevarla en la cartera para recordarnos constantemente qué tipo de personaje nos gobierna. Valete.