lunes 31 de agosto de 2009

Entre la demagogia y la ignorancia

Hace algún tiempo, el PP estaba abducido por la Conferencia Episcopal y la retórica vociferante del libertario Los Santos, el émulo peninsular del americano Rush Limbaugh. Ahora anda acongojado por los múltiples enredos de sus trajeados cleptócratas, lo cual deja el ring central del circo político español a Zapatero y sus malabarismos retóricos y políticos. Esta es una de las razones por las que servidor no habla más del PP: bastante tienen ya con ser como son, los pobres. Y además, se les ve venir desde lejos. Zapatero es algo más escurridizo, y por tanto más peligroso.

A lo que vamos: tiene guasa que Zapatero (autodefinido como "rojo", esa cosa, por otra parte, tan antigua), Robin Hood, defensor de los pobres y todas esas cosas, use a su escudero Blanco para lanzar advertencias fiscales contra las rentas altas, en tanto que el presi viene a templar las gallegas gaitas de su ministro de fomento diciendo que las subidas de impuestos serán transitorias, y que su política de fondo consiste en bajar, y no en subir, los impuestos. Pues miren, por una vez le voy a dar la razón a ZP. Y si no, que se lo pregunten a las fortunas que cubren sus rentas bajo las sociedades de inversión denominadas SICAV, que tributan al 1%. Ha leído ud. bien: en tanto que a cualquier asalariado medio le retienen entre el 15% y el 20% del sueldo en la nómina, estos señores sólo pagan el 1%.

¿Van a subirles los impuestos a estos? Noooo. Lean el artículo de hoy en El Confidencial, y sobre todo lean las cifras: 440.000 accionistas de las denominadas SICAV tienen un capital equivalente al de la renta de 17 millones de familias españolas, y sin embargo (cito al periódico) "en lugar de tributar al 30% (al tratarse de una sociedad anónima) o al 18% (al tratarse de una renta del capital) lo hacen al 1%". En fin, no les quiero marear con cifras, pero lean el artículo con detenimiento, y verán que las cuentas no salen. ¿Quienes van a salir perjudicados? La clase media que tenga algunos ahorros en fondos de inversión, pequeñas empresas, y capitales de tipo medio. Los verdaderamente ricos, los que realmente cortan la pana, se van de rositas. Igualito igualito que hizo Bush con los superricos en EEUU. Y sin embargo, gracias a los malabarismos de ZP, sus asesores de imagen , sus grupos mediáticos, el ínclito presidente por accidente pasa por aquí como el Pimpinela Escarlata de la clase trabajadora y de las rentas medias. Una de dos: o los sindicatos tienen las manos bien untadas a base de subvenciones, o no se enteran de qué va la copla. O ambas cosas a la vez.

Hoy vuelve a El Confidencial McCoy, que es muy bienvenido después de la delicuescencia neuronal que sufrimos en agosto-sólo comparable a la navideña, aunque con bastante menos hiperglucemia. Y me van a permitir que me de una palmadita en la espalda, porque en su (como siempre) lúcido artículo, menciona algo que servidor ya dijo aquí hace poco-a pesar de que esto no tenga mérito: se trata simplemente de aplicar el sentido común más allá de las ortodoxias. Esto es, que resulta suicida "la aplicación de políticas fiscales expansivas de carácter asistencial, no vinculadas a la mejora del entorno productivo, y que, por el contrario, no hacen sino expulsar cada día más al sector privado de la economía". Esto es, que repartir subvenciones que simplemente mitigan y parchean males ya existentes, en lugar de incentivar la producción y el trabajo, nos lleva a la ruina.

McCoy, por cierto, es uno de los expertos que la flamante fundación de UPyD se lleva a sus primeras jornadas en el norte de la Península. A ver si algunos de los arribistas que han ido trepando por ciertos cuadros de UPyD con la declarada intención de refundar la izquierda y el sindicalismo presto para el asalto a los medios de producción afilan las orejas y se van enterando de algo, y cambian de chip, o se van con el petate a su casa. A no ser, claro está, que sean arribistas químicamente puros, en cuyo caso estarán dispuestos a aplicar la política que se dicte desde arriba siempre y cuando ellos toquen pelo. ¿O es que (pobres ingenuos) pensaban uds. que la política era otra cosa? Valete.